Pepe Cote: «Gracias a un equipo profesional y entregado hicimos lo que teníamos en mente».

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Pepe Cote, en las oficinas de calle Bajel en La Línea - AVillalta

«Calidad, diseño, materia prima, formalidad y honestidad han sido mi lema de trabajo», asegura. El Mueble en su cincuentenario, recoge entre las 50 mejores casas de campo, siete viviendas cuyas cocinas han salido de los talleres de Pepe Cote.  

Sentados con el fundador de Cocinas Pepe Cote nos encontramos con el empresario, pero ante todo, nos encontramos con la personal. Un emprendedor -como dirían los técnicos laborales de hoy- que reconoce que su marchamo durante estos últimos veintiocho años ha sido: trabajo, trabajo y en los ratos libres, un poquito mas de trabajo. Jornadas maratonianas de cinco de la mañana a nueve de la noche. «No tengo otra versión», nos confirma en esta charla distendida, amena y personal.

Pepe Cote recuerda los inicios de la empresa a finales de los ochenta en La Línea – AVIllalta

El empresario linense es ahora para sus hijos «el consejero» de la nueva estirpe familiar al frente de Cocinas Pepe Cote. No duda un ápice y reitera, haciendo hincapié durante toda la tarde que, «la lealtad, la profesionalidad y la inquietud por conocer, fabricar y plasmar las ideas con las mejores materias primas y proveedores», han sido los puntales de la trayectoria profesional de una empresa que durante casi tres décadas, ha llegado desde el callejón Bajel del polígono industrial del Zabal linense, a todos los rincones y capitales, nacionales e internacionales.

«Empecé en 1989 con dos personas en un gallinero que me alquilaron en la Venta Salvador. Inmersos en una crisis muy gorda que había en esos momentos. Con ilusión, ganas, trabajo y experiencia, las cosas iban saliendo. Sin el apoyo de mi familia y el equipo profesional hubiese sido imposible», asegura el empresario linense.

Recuerda como después de veinte años trabajando en Cocinas Castro, «donde aprendí muchísimo», el empuje de su amigo Manuel Retamero fue una inyección decisiva. «Me decía: Pepe, lo que tu haces para otro hazlo para ti. Manolo es un emprendedor. Me ayudó muchísimo a dar el paso. Fuimos a Madrid a aprender las nuevas formas de pintura y técnicas para el tratado de texturas finales en las maderas», menciona.

El diseño, el equipo de trabajo y las fórmulas prácticas son claves en los proyectos Pepe Cote – AVillalta

Desempolvando la trayectoria de estos años, no pasa por alto que las inquietudes le llevaron a viajar sin perder detalle de las novedades del momento, «me atreví a inventar, a diseñar. Viendo y visitando cada feria en Italia, Alemania y recorriendo tiendas por el mundo. Ahora está internet. Para nosotros fue todo a base de coger la furgoneta, unos bocadillos y hacer kilómetros. Para no tener competencia había que arriesgar. Tenía tantísimas inquietudes que aprendí a quedarme con lo bueno», describe con añoranza.

Para Pepe, el equipo, la profesionalidad y ese toque de «artesanos y ebanistas» involucrados al cien por cien en dar forma materializando cada idea, ha sido y es la clave. «Mis maestros carpinteros Mario y Eliseo, tenían carpintería en la calle Perpén. Con gente tan competente y entregada empezamos con mucho sacrificio de tiempo y dedicación. El resultado, un sistema de trabajo y un producto que encandiló a arquitectos conocidos que apostaron por nosotros. También equipos de decoradores de la Costa, porque fabricábamos cosas que en ese momento no hacía nadie», apostilla el empresario. Para Pepe Cote, es importantísimo destacar que el binomio proyecto /encargo trabajo, se materializaba «sin nada a cambio. No había tejemanejes ni porcentajes ocultos. Primaba la honestidad, y la amistad que se llegó a crear en cada trabajo», puntualiza. Cote recuerda como arquitectos como ARK de Sotogrande, se implicaron mucho en la decoración de las cocinas. «Se hicieron casas muy importantes».

Entre las anécdotas de estos años de profesión insiste, «fíjate que con un dibujo en papel cuadriculado plasmábamos nuestra idea. Nuestro proyecto y diseño. Y convencíamos», nos cuenta mientras sonríe. «Cuando empecé con los teñidos, los satinados algo que nadie quería ni creía que se podía hacer. Cualquier invento se hace, siempre hemos tenido a compañeros como Charli, manitas de plasmar lo que se nos ocurría. Así es mas fácil», destaca.

Los compañeros de viaje en estos años de batalla diaria son el puntal en el que Pepe Cote mas se apoya en cada frase, en cada recuerdo de la trayectoria de esta empresa que sigue, inamovible en el mismo rincón del callejón Bajel. Donde ha ido creciendo y donde ha sido visitada por los personajes mas curiosos y de importancia que pocos podrían creer.

Le preguntamos por esas casa que ha frecuentado. Hay incluso quien cree que hay mucho de «leyenda urbana» en esas cocinas de Pepe Cote. (Risas) «Han venido aquí gente muy importante y hemos tratados a todo el mundo con la sencillez que tenemos y mostramos nosotros aquí. Esa discreción es muy importante. Hemos entrado en casas de ministros de la mano de sus arquitectos y decoradores. Sigo, seguiré y seguiremos sin quererlos nombrar. Es mi sistema. Si puedo confirmar que han sido artistas, cantantes, actores, condes, duques, ministros, jugadores de fútbol… incluso gente que no sabíamos ni quienes eran, los hemos conocido como personas. Son amigos», no duda en afirmar.

Cote ante una de las cocinas de exposición – AVillalta

Álvaro Cote: «En materiales, mi padre siempre ha ido por delante al resto. Para nosotros es imprescindible saber que está, que sigue aquí».

Álvaro, es ahora el alma mater de Cocinas Pepe Cote aunque una la idea fija de la necesidad de seguir la estela de su fundador, Pepe Cote. «Mi padre es y seguirá siendo el hilo conductor. Lleva desde los quince años en esto y antes de hacer una exposición, prefiero que me la diga él. Le he visto poner una exposición y vender sesenta cocinas iguales», destaca.
No duda en poner sobre la mesa de esta conversación que, «me he quedado de piedra cuando he acudido con él a ferias internacionales o incluso a visitar tiendas en Milán. Para los proveedores de herrajes, de electrodomésticos mi padre es un personaje. Es para sentirse orgullosos como persona, como empresario y como fiel a su ciudad natal, donde ha permanecido y donde nosotros continuaremos con la misma filosofía y con sus enseñanzas», asegura.

Pepe y Álvaro Cote en una de las exposiciones de la firma – AVillalta

Anécdotas

«Recuerdo – cuenta su hijo- cómo discutía con un arquitecto porque le indicaba que la cocina que había planificado era incómoda. Le mostró sus dibujos, lo convención. Tanto que acabó haciendo la cocina del arquitecto en su propia casa. Mi padre es el inventor de las cocinas de artesanía moderna», expresa Álvaro Cote.

«Llegaba a pelearse con algunos arquitectos. Les decía, ¿como te puedes hacer una casa y no hacerte un lavadero. Ese espacio en casas de ese espacio y nivel son importantes y dan comodidad. Al final, lo entendían», destaca Cote hijo.
Nos cuenta que, «en Milán conocimos a un señor de una fábrica en Logroño con mas de mil empleados. Le dijimos ven a vernos, y mi padre callado. Vino, hizo fotos de todo… y al final le decía. Pepe, pero¿que te enseño si eres tú quien tienes que enseñarnos a nosotros?. ¡Un señor con mil trabajadores!», se sorprende todavía su hijo.

Pepe Cote en una imagen de archivo durante uno de sus viajes a ferias de muestras internacionales

Pepe Cote, recuerda como le han ofrecido varios inversores ampliar el mercado. «Uno de ellos, de León, me compraban la fábrica pero me dijo que yo tenía que quedarme. (Se ríe) Ese negocio no me vale a mí, le dije. Este trabajo es muy especial, necesita mucho tiempo de fabricación. No se puede pedir lo que vale por el trabajo. En Sevilla, Cádiz, Huelva, Málaga, Torremolinos… me expandí. Llegó un momento que no pude abarcar mas de lo que podía», explica.

«Tanto ha podido expandir el negocio – apunta su hijo- que vino la mano derecha del Jeque de Dubai, porque quería llevarse a mi padre para montar todo lo de Isla Palmera y el Water Park. Allí no había nada. Es único. Se ha ganado a la gente por su naturalidad y sinceridad», insiste.

Pepe tienen claro que hoy, ayer y siempre: «hay que ser huilde». Nos cuenta como, «cuando empezaba un director de una empresa importante del polígono petroquímico, decidió venir a conocer las instalaciones… Cuando vino aquí, me moría. Cuando ese hombre entró… el suelo que teníamos era de arena, lleno de moscas… Pensaría ¿qué cocina me van a hacer aquí? Pero el resultado le gustó tantísmo que a los dos meses nos estaba llevando a su casa en Madrid para que también le hiciéramos la de allí. Lo único que me dijo: Pepe tu no vas a tener problema en la vida, y en el trabajo al menos. Te he conocido y el trabajo te marca. Y desde aquí hemos construido cocinas que hemos montado en Francia e Inglaterra», relata.

Entre las anécdotas que le hacen sonreír, Pepe Cote recuerda como unos actores ingleses se hicieron una casa en Sotogrande. «Congenié con ellos y me invitaron a un almuerzo, llevaba una carpeta con mis papeles. Le terminé la cocina y me trajeron un maletín de El Corrte Inglés. «Pepe tu no puedes ir con esa carpeta» (ríe). Cuando le terminé a estos señores la cocina basada en SmallBone, fabricamos lo que querían, la idea que tenían se les plasmó y cada año venían a verme, agradecidos. Nos hicimos bastnte amigos. En una visita me dicen: nos hemos comprado una casa en Londres. Nos vamos de aquí porque con el tiempo va a haber problemas de agua (previsores, ríe). Pero yo quiero que me hagas mi cocina en Londres . Pensaba… estos están locos. Si allí tenéis muchos profesionales, incluso de los que yo he aprendido e inspirado. Aún así, me mandaron los planos y les hice el proyecto. Pues a la semana siguiente, me mandaron  los billetes de avión aquí. Soy honesto y creyente,  y engordé el presupuesto, porque no quería ir. Cuando les llegó el presupuesto, otra vez los billetes para que fuésemos. Yo quería justificar el precio pero el que le habían dado allí, era el doble que el nuestro. Me quedé tranquilo, hicimos el trabajo. Es gente de un nivel importantísimo y sus amigos querían también que les trabajásemos. Como eran millonarios, querían que fuese allí. Hice una, otra y mas. Nunca hemos tenido publicidad. Vendemos por el boca a boca», destaca.

Álvaro Cote, la continuidad en la empresa Pepe Cote Cocinas – AVillalta

Cuando llegó la crisis, «hubo un parón», cuenta. Ante la situación, Pepe Cote optó por «cambiar las exposiciones». Recuerda como «hice cosas nuevas y gracias a eso se aguantó el tirón. También de lo que habíamos ganado guardé dinero para aguantar esa crisis. No hemos sido derrochones, hemos sido previsores y con las nuevas colecciones, generamos una nueva imagen y a partir de ahí, se ha pasado mal, pero fuimos remontando. He tenido aquí hasta cuarenta personas trabajando, sin esconderme nunca y trabajando a su par».

La apuesta por materiales como los herrajes interiores de la marca Blum una casa austriaca que Cote considera «de lo mejor», le ha dejado unas escenas que quiere resaltar. «Estamos quitando cocinas ahora que gracias a estos herrajes están funcionando igual. Las bisagras están perfectas. Los llamé y una mañana llega aquí a la puerta un coche y la persona que estaba dentro parecía estar pensando: entro o no entro. Donde me he metido (ríe). Me senté con él, venía de Barcelona y ahora es íntimo amigo mío. Conocimos al dueño de Blum en una feria y nos invitó a su palacete en Italia, nos entendimos con una traductora (tiene guasa) durante mas de una hora. Ahora, cada vez que Blum saca una novedad, nos la manda antes que a ningún fabricante español», apostilla Cote.

Un caso similar nos pasa con los electrodomésticos Gaggenau, «una marca magistral de electrodomésticos». Ha habido empresarios de capitales de España que le han preguntado, «Pepe, ¿cómo vendes esos hornos compactos? Se venden, estamos entre las siete u ocho tiendas que los incluyen en sus cocinas mas especiales», puntualiza el empresario linense.
Una curiosidad: Pepe Cote es muy deportista y amante de la bicicleta y el duatlón. Para compenetrar trabajo y pasión, iba a ver a los clientes en bicicleta. Sotogrande, Estepona, Marbella. Allá que iba.

A mis hijos les digo: «no vais a vivir todo lo hecho. Os habéis encontrado el negocio hecho, pagado y con una difusión. Vivirlo, cuidarlo y hacer equipo. La cocina da muchas satisfacciones, estoy aquí pero ahora es otro momento. El momento de los hijos».

Álvaro Cote apuesta por seguir las directrices de la experiencia y las fórmulas paternas – AVillalta

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