Alumnos del Mar de Poniente dan clases en un aula que se inunda

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Los estudiantes de segundo de Bachillerato de Sociales protestan al no recibir ningún tipo de solución La dirección del centro se opone a que den las clases en la biblioteca los días de lluvia

Los alumnos de segundo de Bachillerato de Sociales del IES Mar de Poniente de La Línea de la Concepción llevaron a cabo una protesta en la mañana de ayer, en las dos primeras horas de clase, durante las que se quedaron de pie en el pasillo central del edificio en protesta por la situación de su aula, ya que afirman que están cansados de que nadie tome medidas contundentes y se arreglen las goteras que les impiden dar clase con normalidad.

Los estudiantes manifiestan que la dirección del centro está informada de todo lo que ocurre desde el primer día pero que les transmite que son obras de mucha envergadura y coste y que no hay dinero para asumirlas.

La primera opción, propuesta por la jefatura de estudios, fue que dieran las clases en la biblioteca los días de lluvia, pero esta propuesta fue rechazada por la dirección del centro y como solución les propuso girar las bancas y la pizarra y evitar la zona por la que el agua inunda la clase.

Con este arreglo, la delegada de segundo de Sociales, Carmen, asegura que solo se ha conseguido «que no se moje el profesor. Estamos los treinta y siete pegados en clase. Hace mucho frío y humedad y además tienen que estar las ventanas abiertas para evitar el olor. Así no podemos rendir».

Los escolares señalan que desde que se inició la temporada de lluvias las bancas se mojan y el suelo se encharca. Afirman que no es algo nuevo y aseguran que la obra de la cubierta del instituto se acometió hace algunos años pero ya desde el curso pasado viene dando problemas tras abrirse de nuevo unas grietas que permiten la entrada del agua que anegan la sala, moja los asientos y pupitres y aumentan las manchas de humedad.

Los estudiantes han explicado al claustro -que está de su parte- que no es posible dar las clases cuando llueve, y aseguran que de momento se lo solucionan facilitándoles unas fregonas y trapos para que puedan recoger el agua. Si la lluvia se produce durante horas lectivas, ponen cubos para que no se encharque el piso.

Ayer se plantaron. Recogieron firmas entre profesores y alumnos. Cortaron sus clases durante las dos primeras horas y ocuparon el pasillo central del edificio para hacerse notar y que todos entiendan sus protestas. Aprovecharon que el instituto era visitado por los inspectores de Educación y les trasmitieron sus quejas. No dudaron en exponerles que no les es posible avanzar en sus estudios con esta calidad de enseñanza pero la respuesta de los técnicos al respecto fue que no es su cometido, que no es su función, porque ellos son responsables del nivel de estudios. Aún así, indican los jóvenes que se comprometieron a comunicar la necesidad de las obras a las instancias superiores.

El día concluyó sin una respuesta firme a su problema y, tras ver que no no son oídos como precisan, han decidido implicar a sus padres en el asunto y que sean directamente ellos quienes presionen a la dirección del centro, con la que este diario intentó contactar durante el día de ayer, sin éxito.

 

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