Las estatuas del Saccone, ubicadas sin restaurar

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Fueron retiradas en 2010 y limpiadas, pero no se repusieron las partes primordiales Los ciudadanos denuncian vandalismo, ya que el Ayuntamiento tras reponerlas en enero, anunció que habían sido reparadas

Las cuatro esculturas que adornan la rotonda de entrada de los Jardines Saccone fueron devueltas en el mes de enero a su lugar de origen. En 2010 se trasladaron al departamento municipal de restauración, en el Museo del Istmo, para devolverles su estado original antes de ser reubicadas como escaparate artístico y avanzadilla de lo que será en su día el nuevo Museo Cruz Herrera.

En las semanas transcurridas desde el pasado siete de enero, las redes sociales y foros estallaron los últimos días pidiendo explicaciones sobre el estado del grupo de estas esculturas mitológicas que presiden varios ángulos de los parterres municipales. Esta redacción tampoco ha quedado al margen de las quejas de ciudadanos que se preguntaban como en tan breve espacio de tiempo esta imaginería volvía a estar tan deteriorada.

El clamor de los vecinos llevó a indagar el porqué del mal estado de este grupo escultórico que embellecía las inmediaciones de la rotonda de entrada al edificio que fuera sede del Ayuntamiento de La Línea hasta 2009.

Los ciudadanos aseguran estar indignados y pedían respuestas al por qué tan solo unas semanas después ya se encontraban con pintadas e incluso puntualizaban que faltaba una testa y otra de las tallas tiene una importante grieta en la garganta, culpando a los vándalos de estos hechos.

La respuesta es simple: no se han restaurado. Sólo se procedió a la limpieza de las piezas.

Las tallas de marmolina fueron retiradas en 2010, tan solo unos meses después de que se iniciaran las obras de transformación de la antigua sede consistorial en lo que será el nuevo museo para disponer toda la obra pictórica que don José Cruz Herrera donó a los linenses. En el taller de restauración municipal, se inició un procedimiento de escrupulosa limpieza para retirar los restos de pinturas, chicles, residuos, etc., que necesitó del uso de productos específicos para la recuperación de materiales arqueológiccos como el acetato de amilo, dimetil formamida.

El trabajo de recuperación del alabastro precisó de técnicas mas abrasivas como lijas y microtaladro en las zonas más complicadas para devolver la piedra a su estado natural. Pues, recordarán los lectores que en su momento las estatuas presentaban firmas con pinturas, restos de escrementos de aves, etc.

En junio de 2013 el concejal de cultura, Javier García, a través del gabinete de prensa del consistorio, informaba de la «culminación» de los trabajos de restauración de las figuras, afirmando que serían emplazadas en su lugar original, en el momento que fuese inaugurado el nuevo Museo Cruz Herrera.

A primeros de enero fueron devueltas a los jardines Saccone, pero sin restaurar. Se colocaron sin las piezas que ya le faltaban en su retirada.

Nadie les ha vuelto a cortar la cabeza. Están como se fueron, degolladas. Y lo que es peor, después de veinticinco días tampo están limpias. Los gamberros dejaron su firma en alguna de ellas. Los jardines no están vigilados como ocurría cuando en él se encontraba la sede consistorial. El edificio principal solo acoge las sesiones de pleno en ocasiones contadas y la entrada es por la puerta trasera del edificio.

Las esculturas siguen descabelladas en el Paseito Chacón, cuatro años después.

 

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