San Juan abre las puertas a un verano… ¿diferente?

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17 enero, 2020
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Noche de San Juan: Candelas y supersticiones - Foto archivo Ana Villalta

Noche de San Juan: Candelas y supersticiones - Foto archivo Ana Villalta

Fuego, mar, supersticiones y… Taragundía. La Noche de San Juan, tradición marinera donde las haya, pero no por eso menos celebradas en ciudades de interior con sus hogueras, brasas y noche de brujas.

Algunos tienen hasta sus propios manjares que, si esta víspera de San Juan no caen en alguna casa, no es un buen presagio para el verano. Bajo el título de “la noche más mágica del año”, marca el principio del verano con todas las de la ley.

Si nos adentramos en la historia de esta festividad, hay que diferenciar la carga religiosa de la pagana. Los cristianos recuerdan el nacimiento de San Juan Bautista. En el otro lado de las celebraciones en la víspera del 24 de junio, se encuentran costumbres ancestrales como el gusto por las hogueras en países centro europeos que no son menos apreciadas y queridas en importantes comarcas españolas donde hay que destacar las celebraciones de San Juan en todo el litoral mediterráneo, las fiestas de multitud de rincones de Galicia o el salto de las brasas en zonas de interior como Soria.

La llegada del solsticio de verano con la noche más corta en el hemisferio norte o la noche más larga en el hemisferio sur, ha sido a lo largo de los siglos un momento especial, lleno de magnetismo, misterio y leyendas. Aunque, si tiramos de datos científicos, esto suele ocurrir hacia el 20/21 de junio, pero como “la unión hace la fuerza”, como asegura el refranero…, nada mejor que la combinación de costumbres, realidad, intrigas y secretos, para que fuego, astros y convicciones se reúnan en torno a una fiesta que, en ocasiones, se alarga hasta la salida del sol.

En la costa gaditana y, por tanto, en los distintos municipios campogibraltareños, la tradición recorre cada rincón del litoral con reuniones familiares, grupos de amigos y una mezcla de reuniones en las que las buenas viandas, regadas con alguno de los ricos vinos de la tierra, ocupan el mantel de la buena mesa que celebra el punto de partida oficial del verano. Las playas de levante y poniente son las mejores pistas de baile, reencuentros, zonas de recreo, y acogen perfectas brasas para barbacoas y espetos. Porque si un manjar es por calendario propio especial en preparación, sabor y tipismo, son las sardinas plateadas que recorren las corrientes del Estrecho de Gibraltar en el mes de junio y por San Juan.

Es muy común ver como los ciudadanos de La Línea, San Roque, Los Barrios, Algeciras… que no dudan en “bendecir” sus hogares, regando cada rincón con el agua de mar recogida en la botella que se ha llevado de casa. Agua de mar que se ha recogido en la orilla después de que se enciendan las candelas a medianoche.  También están los valientes que, tras saltar las siete primeras olas de la noche, se sumergen en el agua salada para limpiar su alma de malos augurios.

Noche de tradición donde siempre las peticiones de buenaventura, son protagonistas ayer, hoy, mañana y siempre. Es un arraigo de superstición que linda con la creencia más intrínseca de que el cambio para bien, es posible. No dudamos que, si en años anteriores los que habían pasado una mala racha laboral echaban a la hoguera esas notas escritas con sus deseos de mejoras, o a quienes la salud les había jugado una mala pasada quemaban esas hojas médicas que querían olvidar tanto como los estudiantes los apuntes de esas asignaturas aprobadas… la situación del 2020 va a ser tan especial que, a buen seguro, nos vamos a encontrar con situaciones únicas tanto en el fondo como en la forma.

Aprovéchense de la fiesta. Disfruten de la celebración. Contágiense de ese momento racial, en el que la normalidad de un calendario de verano al uso, nos conjugaría con esos presagios de emparejamientos para las Veladas, Ferias y Fiestas, de acampadas en la playa y de fiesta marinera, de saber si será protagonista el viento de levante o poniente porque… lo que sopla en San Juan, protagoniza el verano ¿no creen?

Las hogueras de San Juan, son síntoma de cambio de horarios, de ganas de calle, de disfrutar de nuestras playas y calas, de familia, de jóvenes y mayores, de recuerdos de la infancia y de “canturrelas” que nos enseñaron algunos que ya no están.

Particularmente siempre me gustó la rareza de la Taragundía. Esa mujer, personaje histórico-mito con pico de águila, que llegó a ser la protagonista de la obra de Diego Guzmán, Los Hijos de la Taragundía. Cuenta la leyenda que de vez en cuando, aparecía por la serranía y su figura era símbolo de mal agüero. Todos los que tengan algún sanroqueño en casa la conocerán. Cuando apenas levantaba un palmo del suelo me cantaba uno muy especial aquello de:

“Soy la Taragundía,

Hija del Rey Don Julián

Y el que me escuche cantar,

No durará más que un día,

Que es la noche de San Juan”.

A los niños nos causaba un hondo respeto. Quizás lo más adecuado sea definirlo como miedo, incluso pánico. Únicamente pensar en la idea de que nos la encontraríamos después de oír estos versos que con algo de masoquismo pedíamos que nos tararearan, ponía los pelos de punta. Pero las hogueras de San Juan, junto al Carmen lo requerían y personalmente, espero que se repita siempre porque de lo contrario, se perdería la esencia de mi particular San Juan. Ya no están los que nos canturreaban en el tono profundo y requerido, el misterio de la Taragundía, pero… ¡escuchen!

¿Lo oyen? La tradición es seña de identidad. La mar, la sal y las hogueras y su fuego, recorren desde San Bernardo a Alcaidesa. De Torreguadiaro a la naciente Málaga en Sabinilla y Manilva.

Nuestra comarca campogibraltareña huele a Taragundía, salitre, misterio, alegría, deseos, sueños y recuerdos.

Investiguen en su memoria, llega San Juan, con su fuego revitalizador e hipnotizante en el que danzar alrededor de la hoguera nos hará bien.  Seamos niños de nuevo. Llega el verano, nuestro verano sureño de largas tardes para tertulias eternas, charlas en coquetos patios y reuniones de sobremesa.

Es cuestión de perder el miedo, de ser naturaleza y comprender que tras la Noche de San Juan, viviremos de nuevo.

GALERÍA DE FOTOS: Noche de San Juan (archivo)

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