Cansada de tanto buenismo

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Ana Villalta

Sí señores… cansada de tantos que en las redes o en esas sesiones de pichiglass a las que en los últimos tiempos nos están acostumbrando en el diario de sesiones  del Congreso de los Diputados, nuestro congreso, son tan buenistas. Ese hemiciclo donde mensualmente los asalariados de la política -en minúsculas- reciben su nómina con un solo objetivo: cumplir con la voluntad de los ciudadanos que libremente les hemos elegido,  gracias a nuestra democracia representativa.

Voluntad de unos ciudadanos,  que pueden seleccionar y elegir entre los distintos partidos «legalizados» por una Constitución,  que la mayoría de los votantes no elegimos,  pero que cuarenta años después sigue vigente y no ha ilegalizado a ninguno de los partidos que cuentan con papeletas en todas y cada una de las mesas de los distintos colegios electorales. Algunos de dichos partidos,  hay quien defiende que son «anticostitucionalistas» sean de derecha, de izquierda, de centro, separatista o aglutinador. Señores representantes,  sepan ustedes que si no son constitucionales a su entendimiento, pueden denunciarlos. Denúncienlos. Exijan que salgan del catálogo de partidos legales porque,  gracias a la constitución y a la ley de partidos, de momento todos los que están, caben. Y lo peor es que todos tienen su espacio aún pasándose por el forro aquello de la representación democrática.

 Todos  pueden estar, a pesar de asegurar que los ciudadanos – que les otorgaron su oportunidad de nómina y de modus vivendi–  con sus peticiones, quieren que se legisle en caliente y que sus propuestas para el mantenimiento de la Prisión Permanente Revisable, es una venganza calentita.

¡Cuánto buenismo! ¡Qué buenos son ustedes! o quizás quieren decir subliminalmente… ¡Qué malos son, señores votantes!   y posiblemente en esto último tengan algo de razón porque, les mantenemos sin revelarnos. Tanto que se llega al hartazgo de la lectura de posts, de revisar fotografías de tweets o de escuchar tertulias y entrevistas. Parece claro y cristalino que lo que realmente es verdad verdadera -como diría un niño de cinco años- es el hastío y cansancio de tanto buenismo. Una acepción que la Real Academia de la Legua define en su catálogo como la «actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia». Y añade que es una «acepción negativa». Si ponemos en práctica que dos negaciones afirman y aquí, son una de signo más y otra de signo menos… no hay tutía. Es filosofía pura, silogismo claro: Si A, el buenismo es una actitud de benevolencia. Pero B, es una acepción negativa… señores, ustedes son unos negaos.

Negaos cuando deciden no oir al ciudadano.

Negaos cuando hablan de venganza después de que las familias que han perdido a sus hijas a manos de un desaprensivo, loco y maníaco, les piden «humanidad».

Negaos porque si tan buenos son y hay ejemplos como el Sr. Iglesias (representante de sus votantes) que ha pedido protección veinticuatros horas para proteger a su familia y se le ha concedido por el Ministerio del Interior. Pero que visto lo bueno, ¿no ha pensado ni él, ni el Ministerio, que para ahorrar costes podían poner cerquita de sus muros protegidos a quienes salen de la trena por «buenas conductas» y «reinsertados»? Así, se matan dos pájaros de un tiro.     Uy, mala expresión esta: pájaros, tiro y matar.

Pues miren por donde,  las familias de Laura Gutierrez, Marta del Castillo, Maricruz Cortes, Diana Quer, Desiré Hernández Folch, Miriam García Iborra, Antonia Gómez Rodriguez, Beatriz Agredano, Rocío Wannikhof, Elena Lorente, Debora Fernández Cervera, Sandra Palo … una lista demasiado larga porque suma y sigue. La última que ha conmocionado a España, la joven zamorana Laura Luelmo, con autor confeso reincidente y sin escrúpulos que ha asegurado que la engañó, la arrinconó y la trasladó en su coche abandonando su cadáver.

Duele leerlo.

Duele saber que hay tipos que a pesar del art. 36 de nuestro código penal (PPR),  incluido en la reforma por juristas, con valores acordes a la Constitución española y para delitos de extrema gravedad, siguen en la calle, saliendo cumpliendo parte de las condenas y libres.

Como reconocía en una entrevista la hermana de Laura Gutierrez (asesinada en Ceuta el 6 de diciembre de 2011), «no es venganza que se aplique la PPR, es dignidad para las víctimas». Unas víctimas que asegura Carmen Gutiérrez,  van más allá de quienes pierden la vida, «solo queremos humanidad y que se miren las circunstancias de cada familia que sufre un hecho tan dramático».

Un drama. Una tragedia eterna para unos padres que nunca van a poder «revisar» ni lo bueno ni lo malo del día a día de sus hijas. Unas familias rotas para siempre. Unas personas desubicadas, tristes, desesperanzadas y lo peor, sobreviviendo a unas hijas por las que hubiesen dado la vida. Señores asalariados de la política, ustedes son padres y se supone que además de representantes de los votantes, también humanos. Con carreras universitarias, con conocimientos teóricos y personales y sobretodo, con nóminas que les exige servicio social. Socialícense y bajen al mundo de los mortales. Ojalá nunca tengan que verlo por el prisma de quienes han perdido lo que mas quieren – que no querido -. porque a pesar de la ausencia, lo primero para unos padres son sus hijos. Estén en casa o nunca vuelvan.

Mejor ser buenos que no buenistas. En la acepción, va la vida de niñas, adolescentes y mujeres que podían ser de su propia casa. Piénsenlo y actúen en consecuencia. No les irá la vida, pero sí, les va su nómina en ello.

2 Comments

  1. Antonio Perez Carmona dice:

    Totalmente de acuerdo Ana con tu reflexión, nunca he entendido al político, y sobre todo a los del Ayuntamiento, esos concejales que no aprueban algo que es bueno para el pueblo y no se les ocurrió a ello. Con respecto al drama del mal trato y en casos tan horrendo como el último vivido, no entiendo que estando reconocido por el asesino y siendo reincidente no se cumplan las leyes más duras que recoja la ley, y que en estos casos se ha visto que la reinserción no funciona.
    ¿Qué es ser bueno? , me río de ese buenismo, haciendo mal por los semejantes a través del poder que permite, robos, corrupción, prevaricación y estafas emocionales. ¿La culpa del votante? ¿La abstención?, estos «buenos» se envilecen con el poder, he tenido la oportunidad de observar una fuerte pelea en el hemiciclo y una hora más tarde he visto a los dos «enemigos» tomando una copa y riendo del «teatro».

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